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TIENE ALGO DE SER imprevisible confiado al milagro. Un barroco por destino. «Soy un torero que se mueve por pulsiones interiores. Siempre estoy en busca de mí mismo. Muchas veces vivo en pensamiento». Lo de vivir en pensamiento da la dimensión telúrica de este matador y de su tauromaquia. Vivir

Aunque parezca juego, es en beneficio de la cosa pública (TRADUCCIÓN DEL LEMA LATINO QUE FIGUR A EN EL PALCO REAL DE LA PLAZA DE TOROS DE RONDA) EN LA ENTRADA AL RECINTO que ofrece la Real Maestranza para su visita hay un rótulo de letras blancas sobre fondo rojo que dice:

ME CRIÉ EN UNA PLACITA DE TOROS, mi casa, una coctelera donde el cine de verano iluminaba mis noches, la escuela taurina entretenía mis mañanas y Manolete me habitaba el resto del día. Era normal, no había conversación en la cual la sombra del torero no se deslizase, de una

LOS INSULTOS EN LAS PUERTAS de las plazas de toros; la financiación holandesa para erradicar las corridas en Europa; una prohibición; los jóvenes capaces de viajar de feria en feria saltando a los ruedos, abandonando a sus familias mientras acumulan detenciones y multas; todos los cubos de pintura roja vertidos

Se tiende a la inmovilidad porque todo cambio, toda innovación pone en peligro la estabilidad del universo cuyo curso se querría detener para destruir las posibilidades de muerte. ROGER CAILLOIS El hombre y lo sagrado EN UNA OCASIÓN le preguntaron a Rafael de Paula: Usted, ¿a quién quiso parecerse? La respuesta del genial

HA HABIDO MUCHOS toros célebres a lo largo de la historia pero pocos tan renombrados como Jaquetón, lidiado en Madrid en 1887. Mató siete caballos, sembrando el pánico entre los picadores y enardeciendo a los aficionados, y desde entonces su nombre ha sido sinónimo de la máxima bravura y la

LA EXISTENCIA DE ANTONIO CHENEL fue una conjugación de muchas vidas juntas que se podrían resumir en un póquer ya sabido: torear, fumar, beber, amar, si acaso huir (su forma de quedarse). Torero lento de liturgias repentinas. Hombre acondicionado para la madrugada y su peligro hermoso. No era uno de

 A MEDIADOS DEL siglo XVII, la vida de Madrid pasaba por la plaza Mayor. Fiestas religiosas, verbenas, mascaradas, autos de fe, ejecuciones, celebraciones reales… y toros. El 23 de mayo de 1623, con motivo del recibimiento del príncipe de Gales, Felipe  IV e Isabel de Borbón presidieron desde el balcón